Siempre hay un bar de la esquina. Modernoso on the rocks. La mañana es màs mañana en un lugar que te recibe con sus paredes blancas y radiantes. Ponete esos tiro bajo y tu pulover made in Las Leñas que te queda tan lindo. Y no te olvides del tapadito que no serà el de armiño pero bien que te cuida.

Abajo hay un sol de esos, grandes, pero igual el frìo te corta un poco, piensa Pollyana. El frìo corta ¿y el calor què?. El calor mastica. Sì, eso queda bien, el calor mastica. Recordarlo para alguna crònica sobre esos recitales en Obras que...

-Buen dìa ¿me da un diario?
-¿Què diario?
-Què sè yo, un diario.

Puta madre, me gustarìa ser un personaje. Los personajes nunca tienen que pensar què diario quieren. "Bajò a la calle y comprò el diario". Guiòn de diàlogo, dijo Marisa, punto. Yo tengo que saber. Es que soy real.

-Mejor dame la "Para Ti".

El cafè es "Pure Morning". En la puerta un cuasi adolescente ofrece brownies de chocolate con sonrisa Kolynos. Pollyana pide: Un cafè doble con crema.

-¿Querès acompañarlo con un muffin?-pregunta otra pùber elàstica y peinadìsima.

Esta ciudad se està yendo a pique, ya no quedan meseras como dios manda, el malhumor a la orden del dìa, te tomo el pedido a la que te criaste y si querès seguir con vida que ni se te ocurra cambiarlo. ¿A dònde estàn todas esas camareras con pretensiones artìsticas moviendo sus culos frustrados al compàs del trapo rejilla?. Esto no es vida.

Al principio la idea de pedir un muffin la hace sentir elevada, como a cinco o seis centìmetros del suelo. "Muffin", piensa Pollyana, "palabra redonda y mullidita". Encantadora. Just like her. Pero en seguida cambia de opiniòn y se da cuenta de que llamar muffin a esa masita rechoncha y edulcorada es una estupidez. Sobre todo si te la està ofreciendo esta chica con una cara de Parque Patricios que para què. Como dirìa Lala, anyway, Hemingway...

-Dale ¿De manzana tenès?.

Se sienta y abre la "Para Ti". Y en una de esas fotitos chiquitas, de relleno, lo ve. El Hàbil.
La puta madre.